Hace meses todo era confuso, mis sentimientos no se aclaraban. Querían salir y ser compartidos con otra persona. Esa persona no llegaba. Pasó el tiempo y un día, apareció alguien en quien confiar, con quien esos sentimientos se sentían a flor de piel.

Hace mas o menos 4 meses, era tan grande el amor que no podía expresarlo con palabras, solo con hechos. Sentía tal cosquilleo al verle que era imposible no sonreír. Al mes siguiente empezaron las típicas peleas, sin importancia alguna, que daban como resultado un perdón y el mismo amor de siempre...

Dos meses más pasaron, y las peleas eran inevitables, pelas tontas pero que parecían llevar con ellas cosas muy malas. Cosas que no parecían buenas, que acabarían en un no muy bonito desenlace. Ese último mes fue largo, intenso, pero no por el amor, sino por el cúmulo de problemas. Ya se veía el fin, y los últimos días fueron duros. Se había perdido el amor y las lagrimas caían quizás sin sentido.

Al final no acabó nada bien, creía que los días pasarían y seguiríamos siendo amigos. Me equivoqué, todo se empeoró y surgieron reproches y rabia.