Viajar en avión, sobrevolar los aires, zurcar las nubes y sentirte grande, por ver las maravillas a tus pies.
Pienso que no hay mejor sensación que ésta, aunque sea un viaje de 2 o 12 horas, siempre es genial. Cuándo no sabes que hacer intentas dormir, escribes, lees ote paseas por los pasillos cuándo no hay turbulencias. Miras como se va el sol y salen las estrellas, que brillan aún más cerca de ti. Te sientes especial al poder tener una visión diferente de lo que te rodea.
Ves las casas tan pequeñas, los bosques y montañas tan insignificantes...Y tú sigues igual, inalterable a tanta altura.
No sé si todo el mundo comparte el gusto por viajar en avión, ya que a algunos no les hace gracia, pero a mí sin dudarlo me encanta, además nos comunica con otras culturas y gente diferentes.

Parece que este blog empieza a despegar. ¿Qué mejor que un avión para ello?
Ánimo!